Inspiración

He decidido pensar que la mejor medicina es y será continuar CREANDO. 


Todo un tema. 

 

A la inspiración le encanta disfrazarse de mil cosas distintas; a veces llega en forma de rabia, en ocasiones es una idea recurrente que te despierta por la madrugada; en otras, es ansiedad recorriendo mi cuerpo hasta llegar a la punta de mis dedos y otros días parece una espada de fuego atravesándome por la mitad. 

 

Debo confesar que la turbulencia de emociones con la respectiva somatización que estas implican no son la peor parte… Lo peor llega cuando no llega nada. 

 

Cuando salgo a buscar paletas de colores que la naturaleza otorga de forma gratuita y… nada. Cuando camino por la ciudad, observo los edificios y la arquitectura (mi mayor fuente de inspiración) y de nuevo… nada. Cuando llega un paquete con materiales que he estado esperando con ansias y una vez más… nada. 

 

Antes solía pensar que los días malos eran aquellos donde los trazos no resultaban perfectos, donde el igualar colores se convertía en una faena tortuosa, donde alguna de mis líneas rectas se tornaba curva justo al final; ahora entiendo que no es así. 

 

Los días malos son aquellos donde te colocas frente a una hoja en blanco o un lienzo vacío y… nada. Cuando tu deseo de crear se ve asfixiado por la duda, el temor o simplemente la nada. Cuando el fuego en tu interior está más que apagado. Esos sí son días malos. 

 

Y es ahí cuando se vuelve inevitable que mi mente me lleve a oscuros rincones donde amenaza con preguntas agobiantes; ¿será que no soy buena? ¿y si mejor acepto mi derrota? 

 

He decidido pensar que la mejor medicina es y será continuar CREANDO. 

 

B.pola 

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