Tres palabras MÁGICAS

Decir “NO LO SÉ” no es una debilidad, sino una fortaleza. 


Tres palabras MÁGICAS. 

Decir “NO LO SÉ” no es una debilidad, sino una fortaleza. 

 

Cada que la “realidad” de las redes sociales me absorbe y sin darme cuenta paso más tiempo del previsto inmersa en ese mundo puedo notar a las grandes ausentes; tres palabras que juntas y en el orden correcto nos llenan de poder: NO LO SÉ.  

  

En muchas oportunidades he podido ser testigo de cómo se prefiere recurrir a la especulación o incluso a la mentira en lugar de soltar un simple y llano: no tengo idea.   

La tecnología y el acceso a la información veloz no hace que sea veraz, abundan los “expertos” que hablan con elocuencia y usan recursos retóricos rimbombantes que ayudan a engrandecer su imagen competente, creyendo que sus fallos, incongruencias y falta de pensamiento crítico están siendo perfectamente cubiertos porque de sus labios no han salido esas tres palabras que los ponen a temblar.  

  

Por otro lado, he podido experimentar en carne propia la ligereza de hombros que regala el aceptar que desconozco de ciertos temas, es un placer que libera y abraza mis vulnerabilidades, incongruencias, desconocimientos y deficiencias; que al final, son las características (junto a muchas otras) que me hacen un ser humano.  

  

La sabiduría se desvanece cuando proclamamos saberlo todo ya que anulamos cualquier sentido de curiosidad o aprendizaje; cuando sumergidos en terquedad y ego herido el aceptar una laguna se vuelve un martirio.   

Paradójicamente, la sabiduría florece cuando en nuestra ignorancia damos espacio al crecimiento, a la expansión, a la creatividad, al diálogo y al avance.   

  

Decir “NO LO SÉ” no es una debilidad, sino una fortaleza.   

Es el primer paso hacia el entendimiento continuo y la apertura mental.  

  

Ante una pregunta sin respuesta, ante un desconocimiento y ante las dudas, seamos valientes, libres y poderosos; digamos NO LO SÉ.  

 

B.pola 

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